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Érase una vez un caballo que estaba viejo y enfermo. Su dueño habia decidido
matarle pero los niños no querían. Compraron el viejo caballo y le llevaron a una
residencia de ancianos donde le curaron. Su jubilación transcuriá muy bien. Los niños venian
a verle todos los días para saber de él y juntos, daban largos paseos por el bosque. El
caballo estaba contento. Pero un día, cuando los niños vinieron a visitarle, el
caballo no estaba ya en su box. Se había muerto por la noche. Los niños lloraron, porque
era sus amigo, pero pensaron que al final de su vida fue muy feliz. |